lunes, 15 de junio de 2009

Panoramas de Oriente



Con te partiró - Música al zarpar

miércoles, 10 de junio de 2009

Panoramas de Oriente Costa Cruceros Abril/Mayo 2009 (1ª parte)



¿A qué huelen las nubes?
Llegamos a la Terminal C donde opera Vueling (que por cierto, está a un buen trozo andando desde la salida del tren), cogimos nuestros billetes y facturamos nuestras maletas. La noche anterior, al cerrar la maleta advertí que me había olvidado guardar el desodorante y que dado su tamaño, seguro que no lo podía llevar en la bolsa de mano, y así fue.
  • Lleva usted un spray o algo, no?
Pues nada, allí se quedó mi desodorante recién comprado y tras el control, empezé la operación ‘búsqueda y captura de un desodorante’. En la primera tienda sólo tenían de roll-on y en la segunda, encontré varios de spray de Jean Paul Gaultier, Carolina Herrera, Loewe que rondaban los 22€ con capacidad no superior a los 100ml. Por mucho que me fuera de crucero no estaba dispuesta a pagar semejante cantidad por aquello.
Eran las 12 y empezamos con el retraso... Pasamos de estar en la pole position a no saber dónde estaba nuestro# avión. Al cabo de unos minutos lo vimos acercarse y en el vuelo nos dijeron que viniendo de Roma había tenido un fuerte viento en contra.Y sin más, aterrizamos en Venecia, donde las maletas salen disparadas de un tubo saltando hasta al cinta de recogida. Ahí viene, ahí viene... ‘booooom’. Recoger, salir, y allí estaba Renzo esperándonos.
  • Esperad un momento que no se donde he dejado el coche porque estos pinches te hacen pagar por todo.
En unos segundos estaba literalmente enlatada. El coche era pequeño y en el maletero dejamos a Betty Boop tan fresca, y mientras yo, en el asiento de atrás con las dos maletas amontonadas a mi lado una encima de otra y el asiento delantero con doña Carmen, bien tirado para atrás. En la ciudad era el Día de San Marcos, patrón de la ciudad, y también es el día que se celebra la Fiesta de la Liberación así que la carretera estaba despejada.
Al rato llegamos al hotel en Mestre que habíamos reservado por Internet, el Golden Tulip Hotel Tritone. Renzo nos dejó haciendo el check-in, nos dieron la habitación 311 y dejamos las maletas, fuimos al baño y bajamos de nuevo para ir con Renzo a Venecia. Cogimos el tren en las estación que teníamos justo delante del Golden Tulip y bajamos en la estación de Santa Lucía des de donde empezamos una caminata por la zona de San Polo. Visitamos varias tiendas y compramos 2 máscaras. Después de unos 25 minutos, llegamos al Puente de Rialto que estaba a rebosar de gente. Cruzamos el puente y llegamos a la zona de San Marco. Antes de llegar a la conocida plaza, paramos en otra tienda donde compré una pluma estilográfica veneciana. Lo cierto es que en esta zona, las mismas máscaras y de la misma calidad, costaban bastante más.

En minutos, alcanzamos la Piazza y acompañamos a nuestro ‘guía’ a una terraza que daba al canal donde le dejamos tomando un spritz#. Nosotras aún teníamos fuerzas para hacer algo de cola y subir al Campanile, desde donde observamos la laguna veneciana y las islas y escuchamos el ruido ensordecedor de sus 5 campanas. Al salir ya era tarde y la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal estaban cerrados. Me hubiera gustado recorrer los itinerarios secretos del último, puesto que a la iglesia ya había entrado en 2002 pero no pudo ser, y nos dedicamos a tomar algunas fotografías más.

Al rato volvimos a recoger a Renzo y fuimos andando hasta la parada del vaporetto ‘Giglio’ donde subimos en esta especie de bus acuático, el cuál estaba a rebosar y tuvimos que ir de pie casi todo el trayecto, pero aún y así pude conseguir algunas fotos de casas, puentes, palacios y la puesta de sol. Bajamos en Ferrovial y cogimos de nuevo un tren para volver a Mestre. Una vez allí Renzo nos llevó a cenar a un restaurante a las afueras de Mestre llamado ‘La Torre’ donde los spaghetti a la marinera estaban como en ningún otro lugar y las pizzas hacían honor a la fama de la cocina italiana. Después de cenar volvimos al hotel a descansar para el día tan ajetreado que se nos presentaba.




Nos levantamos pronto para desayunar, hicimos el check-out y cogimos un taxi hasta la Stazione Marittima. Al llegar, nos recibieron dos azafatas de Costa, entregamos las maletas y nos dieron el número 2 con embarque sobre las 13.30. Queríamos ver la Isla de Burano (Murano ya lo habíamos visitado en anteriores viajes) y cogimos el vaporetto DM en Piazzale Roma, con el polémico puente de Calatrava, hasta Murano-Faro y allí esperamos unos minutos para coger la LN hasta Burano.





En la isla dimos una vuelta observando sus coloristas fachadas y su iglesia y en una hora aprox. cogimos de nuevo el vaporetto de regreso para llegar al embarque sobre las 13h. Llegamos a la terminal y embarcamos directamente, llegamos a la habitación y ya estaban las maletas, deshicimos el equipaje, comimos algo, tomamos nuestro primer cóctel y vimos la salida de Venecia refugiados bajo las cubiertas, puesto que empezó a llover.




Después de la truncada salida, nos cambiamos para la cena, vimos un poco del espectáculo de acrobacias y fuimos a la mesa que nos correspondía, situada en la parte de arriba del restaurante Ceres. Allí conocimos a nuestros próximos compañeros de mesa durante los 7 próximos días: Conxita y Jaume (de Barcelona) y Karen y Mario (él español residente en Alemania, ella francesa residente en Suiza y recién casados).

  1. Creo que tenemos un poco de síndrome de auto apropiación en búsqueda de amortizar por un rato un asiento que hemos pagado. ¡Este es el nuestro! Debería ser... ¡Este es! (el avión). Se pude decir que es una necesidad humana fundamental...
  2. Aperitivo alcohólico con graduación aproximada del 15%. El denominador común es el vino blanco seco y el agua mineral con gas y el restante, es completado con diferentes bebidas alcohólicas.