Suena una melodía, eso significa que hay que levantarse. Ducha + revisión de documentos + tren BCN-Prat de Llobregat + tren Prat de Llobregat-Aeropuerto. Compañía aérea: Transavia.com Destino: Ámsterdam Schiphol Airport Mostrador de facturación: A36 Como siempre, en el mostrador de facturación no hay nadie y somos los primeros, pero al poco llega la azafata y nos pide la documentación. Facturamos (¡adiós, maleta nueva! Espero verte en Ámsterdam!) y pasamos el control. Como queda bastante tiempo vamos a desayunar algo (Donut + Nestea), vamos al wc y finalmente embarcamos. El mismo rollo de siempre... con un matiz, esta vez el nombre de la azafata es incomprensible... ‘My name is aghhhhh’ (lo dijo varias veces, pero nada...), jajaja.
Una vez deshecha la maleta, empezamos el itinerario preparado para el resto del día. Primero nos dirigimos a la búsqueda de un FEBO (faybo) que son unos puestos de hamburguesas, hot dogs muy conocidos allí. Encontramos uno cerca del hotel y comemos allí de pie (no hay para sentarse). Después vemos la Oude Kerk que da a la calle Warmoestraat.
A continuación descendemos por esta calle y encontramos la famosa tienda de preservativos, la Condomerie y la parte trasera de unos almacenes. A un paso, nos encontramos con la Plaza Dam con el monumento a los caídos, un montón de tiendas de souvenirs y el Koninklijk Paleis. De momento no entramos en las tiendas ya que es el primer día, pero hacemos de guiris un rato metiéndonos en los zuecos enormes que hay en la entrada.
Continuamos descendiendo en busca del Museo Allard Pierson pensando que está al otro lado del canal, pero no conseguimos verlo. Creo que está por detrás de este edificio. Volvemos tras nuestros pasos y vemos el mercado flotante de flores. Me encanta, hay bulbos y flores de todos los colores. Vemos tulipanes de madera de colores que quedarán bonitos en un jarrón para decorar, pero como es pronto, lo dejamos para más adelante.
Seguimos hasta encontrar el patio Beginhof tranquilo inmueble residencial.
Salimos del patio por una calle que, pasando por la galería de la guardia cívica, nos lleva al Museo de Historia de Ámsterdam. Sinceramente, sólo visitamos los museos que nos interesan. Si sobra tiempo, siempre se puede volver a visitar, así que decidimos no entrar y salimos por una salida estrecha con un vano inclinado y varios relieves.
Finalmente, volvemos a la Plaza Dam con la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), carruajes de caballos y el Museo Madame Tussaud. En el museo de cera no entramos, puesto que ya hemos visto otros (Barcelona, París…) y no nos apetece. Queremos entrar al Palacio pero está cerrado temporalmente… Pequeña decepción puesto que queríamos ver la Sala de los Ciudadanos una estancia enorme y colorista cuya rica decoración representa el cosmos. El suelo de mármol tiene incrustados mapas de metal del cielo, del norte y de los hemisferios oriental y occidental. Pues nada, nos conformamos mirando la gran figura de Atlas sosteniendo el globo celestial que, por cierto, está sobre la fachada opuesta a la plaza.
Vamos de regreso por Damrak y pasamos por la Bolsa, conocida como Beurs van Berlage y por el Museo del Sexo.
Como aún no conocemos demasiado, vamos a cenar a un Wok de la calle Damrak. Quiero explicaros que en la página web http://www.holland.com/es/ hay un talonario de descuentos que se puede descargar de forma gratuita con tan solo registrarse. Nosotros nos lo descargamos y lo utilizamos bastante. El Wok en el que cenamos está dentro del talonario, se llama Lemon Grass y por unos 6€ hacen unos noodles buenísimos. Le enseñamos el descuento al chico y en vez del rollito de primavera que tenemos gratis, nos da un refresco gratis a cada uno. Bueno pues pedimos noodles con ternera y salsa de cacahuete y noodles con pollo y salsa yakitori. Nos sentamos en unos taburetes y empezamos a cenar en la barra. Mis noodles están buenos pero los de mi novio más… ¡que envidia! Me doy cuenta que no saben mucho a cacahuete pero bueno, supongo que es normal. Cuando ya estamos acabando miro las cajas y veo que en el mío hay una Y escrita… asociándolo con ‘yakitori’. Miro rápidamente la suya y veo que tiene una P ‘peanuts’ ¡Que mierda! Se ha comido mis noodles!
Jueves 4 de septiembre
Empezamos el itinerario bajando hasta la Plaza Dam y giramos a la derecha por Raadhuisstraat. Pronto llegamos a una iglesia y veo que estamos frente al Homomonument. Que extraño… eso lo teníamos previsto en otro itinerario. Bueno deducimos que la iglesia es Westerkerk, hacemos las fotos y continuamos en busca del primer stop ‘Pulitzer Hotel’.
Llegamos a la calle del edificio que, la verdad, no llama mucho la atención y no encontramos la antigua fábrica de cerveza, así que llegamos frente al edificio Felix Meritis antigua sede del Partido Comunista holandés y hoy en día, un teatro innovador. Optamos por no desviarnos para ver el M. Bijbels y vamos pasando por varias casas singulares.
Nos encontramos ya en el ‘Meando de Oro’ y lo siguiente que encontramos es un par de casas idénticas que se conocen como las Twee Zusjes (dos hermanas) y otras ostentosas mansiones.
Nos dirigimos hacia Rembrandtplein y pasamos por el Museo de bolsos, al que de momento no entramos y llegamos a la plaza. Obviamos el Museo Willet, en el camino nos encontramos una tienda Heineken que ofrece la oportunidad de ver, llevar, escuchar e incluso viajar a través de la cerveza y pronto llegamos al puente azul ‘Blauwbrug’.
La siguiente parada es el Hermitage que es una sucursal del de San Petersburgo y como con el crucero del Báltico me quedé con ganas, queremos visitarlo. Llegamos y… otro sitio cerrado NEE, IK KAN HET NIET! Pues bueno, nos quedamos con las ganas.
Descendemos este lado de Amstel para cruzar el Puente flaco ‘Magere Brug’ uno de los elementos más característicos de Ámsterdam. La verdad… a mi me parece feísimo y no lo encuentro especial.
Nos dirigimos al Museo van Loon mansión del Meando de Oro que ocupa dos casas contiguas que fueron compradas en 1884 por Jonkheer van Loon, descendiente de uno de los fundadores de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, como regalo de boda para su hijo. El museo muestra como vivían los Van Loon a finales del siglo XIX. Entramos, pagamos y nos indican que debemos dejar el bolso y la mochila en la recepción. Empezamos el tour por una sala donde muestran un vídeo explicativo y donde se encuentra la puerta de salida al precioso jardín. En el jardín encontramos una familia de catalanes, un gato precioso y una simetría dominante. Subimos a las plantas de decoración antigua y paredes pintadas.
Salimos del museo con una impresión positiva. Se acerca la hora de comer y paseamos por Vijzelstraat hasta llegar a una plaza donde encontramos De Carrousel Pancake Bakery, un restaurante de planta redonda con un tiovivo en su interior. Comemos los famosos pancakes tipo de crêpe elaborado con una pasta muy sencilla que no están mal. Empieza a llover, así que nos va perfecto para comer. Con el estómago lleno vamos a ver el Albert Cuypmarkt pero antes vemos la Cervecería Heineken. La fábrica es una de las atracciones turísticas más populares de Ámsterdam, pero para no cambiar nuestro destino, estaba cerrada (creo que hasta diciembre). Del mercado Albert se dice que es el mercado al aire libre más grande de Europa y desde luego, no se si será verdad o no, pero ocupa como un kilómetro de largo.
Después de dar una vuelta rápida, andamos hasta el Rijksmuseum con una enorme colección de pinturas pero no hacemos la visita (para algunos, obligada) puesto que la pintura en especial, no nos llama la atención. Sin embargo, preferimos entrar a la House of Bols, que también está en el talonario de descuentos y nos parece más ameno. House of Bols es una atracción donde podrás vivir una aventura espectacular de sabor, imagen y sonido y conocer el glamoroso mundo de los cócteles. Compramos la entrada con un 10% de descuento y empezamos el recorrido. Es un sitio que recomiendo, es una experiencia sensorial increíble. A lo largo de un pasillo hay frasquitos que se pueden oler y debes intentar averiguar que fruta, esencia, sabor te provoca, luego levantas la tapa del número y descubres lo que es. Al principio bastantes los reconozco pero algunos, son difíciles. Una vez se acaba el viaje, se llega al bar donde en unas máquinas pulsas tus preferencias de sabores y al final de un pequeño test, te asigna un cocktail, sale el ticket y se lo entregas al camarero para que te lo prepare. Con las máquinas tenemos junto con otra pareja, algunos problemillas puesto que la máquina no imprime el cocktail. Al final recordamos el nombre de memoria y nos lo hace al momento. El mío es algo de fresa… mmmm insuperable!
Con poquito alcohol en el cuerpo decidimos salir del bar y pasar a la tienda, donde compramos un licor para mi madre y cruzamos para ver el Museo Van Gogh. Aunque antes he expresado mi poco entusiasmo por las pinturas, Vincent Van Gogh me apasiona ¿y a quién no?. Bueno no hay cola y gracias a Dios porque está lloviendo de nuevo. Mi cuadro preferido… Los girasoles. Al finalizar la visita, me compro una litografía y algunos regalitos para las abuelas.
Tras cargar con todo en el bolso, nos acercamos a Vondelpark un pulmón verde de 45 ha que se extiende a lo largo de kilómetro y medio en dirección este. Junto al parque, se encuentra el Nederlands Filmmuseum que exhibe películas recientes y material de su inmenso archivo. Siguiendo el camino principal, a la izquierda está la estatua del poeta y dramaturgo Joost van den Vondel, a quien suele apodarse como el Shakespeare de los Países Bajos y de quien toma nombre el parque.
Finalmente, tras descansar en un banco refugiados bajo la copa de un árbol de la lluvia, buscamos Max Euweplein un espacio público bautizado con el nombre de Max Euwe, jugador de ajedrez holandés que fue campeón del mundo de 1935 a 1937. En la plaza hay un tablero de ajedrez gigante y también el Hard Rock Café donde paramos a cenar.

Después de facturar, entregar la hoja de control, pasar el primer control, el segundo y el tercero (donde te ponen el sello de salida), dimos una vuelta por las tiendas, comparamos los precios de lo que habíamos comprado, subimos al avión y desde nuestros asientos 4A y 4B vimos Sierra Nevada y a las 16 más o menos estábamos en El Prat.
OTRAS FOTOS
La tercera parada fue ya donde finaliza la carretera. En frente, mujeres lavando en el río y un guía esperando a ver si queríamos aventurarnos a visitar las cascadas. No estábamos muy convencidas pero en fin... ya que habíamos llegado hasta allí... Cruzamos un puente colgante y nos despedimos del chófer. Empezamos a subir por las rocas, pasando por caminitos estrechos y acantilados que eran fenomenales para mi vértigo. Mi madre decidió abandonar al llegar a una paradita en la que vendían recuerdos y se quedó sentada y yo seguí al guía cruzando el río, apoyando mis zapatillas nuevas de 9€ de la tienda de los chinos, contra las piedras resbaladizas. Al fin, llegamos a la cascada, donde descansé un momento mientras el guía me sacaba algunas fotos.
Entre la ida y la vuelta, tardamos unos 20 minutos que sirvieron a mi madre para reposar algo. Pese que bajar era más complicado que subir, aún pude sacar algunas fotos para el recuerdo. El guía me explicó que en verano la parte del río en el que zambullí casi los pies estaba seca y que en diferentes puntos hay paraditas de bebidas, etc. Ahora no había tanto lío, pero si más agua.
Pagamos 120dh al acompañante ya que pedía la voluntad y pese a ello, no le hizo ninguna gracia. El chófer nos dijo que nos había salido bien porque normalmente les dan unos 200 incluso 300dh pero hay que tener en cuenta que: en primer lugar mi madre no hizo la visita a las cascadas, sino que se quedó a medio camino y en segundo, yo fui hasta la primera cascada, a la segunda ya no fuimos porque lo veía complicado. Por tanto, no me parece mal pagado... Además aquí normalmente todo es más caro y en verano, se pueden hacer visitas guiadas de 2h por 3€ y en Barcelona los Walking tours por unos 12€. El guía con su enfado ya no nos tendió la mano para ayudarnos a cruzar el puente colgante pero nos comentó si queríamos visitar la casa bereber. Después de ver su reacción ya no quisimos ver la casa y decidimos partir hacia Oukaïmeden. Al rato de estar en camino y tras unas primeras curvas, vimos el cartel de entrada al Parque Toubkal, zona que ofrece las cimas más altas de África del Norte. Tras el cartel empezábamos a ver la nieve más cerca y unas curvas cada vez más aguadas y empezaban a aparecer algunos quitamiedos. Llegando a la cima a unos 3273m de altura, había más y más niebla. Parecía que estábamos acercándonos al fin de nuestros días. Sin duda, habíamos llegado al lugar donde se puede estar más cerca de Dios. Hicimos una pausa para ir al baño y premio! perdimos al chófer... En un clima mucho más frío que en el resto del país, perdidas, heladas, desesperadas... Al cabo de unos 10/15 minutos apareció el conductor y pudimos volver al 4x4 y aguantar con los pies calados hasta nuestra llegada al Dar 1h después.
Con las hierbas en mano, volvimos hacia nuestro alojamiento y por el camino compré una tetera buena. Esa noche fuimos a cenar al restaurante del Palais Donab y cenamos una ensalada césar, un entrecot, una hamburguesa americana, una botella de agua sin gas y una con gas y un helado = 440dh.
11 DE ENERO
Después de un pequeño recorrido, llegamos al palacio -10dh-. Este último, fue el más monumental de los que vimos. Está compuesto por varios pabellones alrededor de un gran patio central y se puede subir a la parte de arriba para obtener unas vistas de los terrados, las antenas y las cigüeñas. Una de las cosas que más me sorprendió fue que en casi todos estos palacios, después de la entrada real, hay máquinas canceladoras que no tienen ninguna utilidad. Dichas máquinas también las pude ver en unas pirámides de Egipto, las cuáles según el guía, estaban puestas allí para mostrar en qué se gastaban el dinero, en vez de invertirlo en la conservación de estos lugares. Desconozco si en Marrakech están por lo mismo, pero me parece vergonzoso.
Al finalizar nuestras visitas, fuimos andando hasta la plaza y de camino compré en una tienda una caja de 6 vasos para el té, 3 con el dibujo en rojo y 3 con el dibujo en naranja. Seguidamente recorrimos todos los zocos que pudimos. Tocaba comprar los autoregalos, souvenirs y todo lo que se nos antojase. Era el momento de regatear! Aquí va la lista de cosas que compré en los zocos:
Antes de partir, me había concienciado del arduo trabajo que me suponía esto de comprar en Marrakech. Mis intentos de compra en Túnez y en Egipto habían sido nefastos... Los mercadillos no son lo mío... Me informé de que debes ofrecer aproximadamente 1/3 de lo que te piden. Pues bien, al final lo teníamos más o menos dominado. En Marrakech es de los destinos visitados en los que te agobian menos, sobre todo si vas por la tarde. El primer día fuimos a mirar por la tarde y al estar cansados pasaban de todo y este último día de shopping era casi primera hora de la mañana por lo que al principio estaban un poco reacios a rebajar el precio. Según ellos, al ser el primer cliente del día no pueden dejarlo tan barato. Pese a ello, en la zona de los vestidos, mi madre miró uno de manga larga por el que pedían 450dh. Dijimos que era muy caro, se fue probando varios, la verdad es que no le cabían excepto uno. Cada vez nos rebajaban más el precio y el señor iba corriendo de tienda en tienda en busca de otros más grandes. En vista del que el único que le estaba bien tenía toda la tira de diminutos botones sin atar y puesto que es un trabajo de chinos, decidió no comprarlo. Pese a todo, el precio final por el que nos lo ofrecía era por 150dh, es decir 1/4 del precio inicial.Después de las compras paramos en el Café L'Argana y luego cogimos una calesa por 120dh que nos dio un paseo de unos 40min. y nos dejó donde le dijimos, en el Pizza Hut.
Comimos en Pizza Hut un Sandwich Supreme, un Pain Ail Pepperoni y dos pepsis = 77dh. Seguidamente caminamos en busca del restaurante al que pensábamos ir a cenar, el Comptoir Darna. Como la carta no nos entusiasmó, seguimos hasta el Hotel Sofitel y preguntamos por el restaurante que habíamos visto en la guía. Nos dijeron que estaba cerrado y que no tenían la carta pero decidimos que íbamos a volver por la noche.
De allí cogimos un taxi hasta el hotel y hicimos rato en la sala de lectura tomando como muchas tardes un té de menta y unas galletitas. Nos cambiamos y salimos a coger un taxi compartido con una chica hasta el hotel. Cenamos en el restaurante gastronómico L'Orangerie un entrante para compartir de langostinos y alcachofas y de segundo mi madre cordero y yo magret de pato + 1 vino semillant blanc = 690dh. Tras la cena, pasamos al lounge bar y tomamos unos mojitos de fresa -120dh-.


8 DE ENERO
Después de visitar el puerto y la medina, paseamos por el paseo y contemplamos la playa. Nos sentamos a tomar el sol y fuimos a comer al restaurante 'Chalet de la Plage Chez Jeannot'. Había recibido opiniones de todo tipo sobre este restaurante y finalmente, creo que las opiniones no tan favorables tenían razón. No por el mal trato recibido, todo lo contrario, pero la calidad no era para tirar cohetes. Pedimos dos menús, pensábamos que yo había pedido algo que ya no recuerdo y pescado frito y mi madre ostras y pescado a la plancha. Después de esperar un ratito, vimos en nuestra mesa un plato de ostras y un plato de erizos de mar. Uff que mal! Le dijimos que pensábamos que era otra cosa y si nos lo podían cambiar por otro plato de ostras. Eau minerale 1/2 + Heineken + 2 menu = 395dh.
Tras comer, volvimos a la zona junto a la medina y acabamos de dar un paseo visitando tiendas, comprando postales y quedamos con las ganas de comprar algún cuadro. Mi madre compró una especie de portavelas de piel pintado de henna.
De vuelta a Marrakech, decidimos parar en la fábrica de aceite que habíamos obviado por la mañana y vimos con nuestras propias gafas el elevado coste del oro líquido. Compré un jabón de manos pequeñito (para la 'suegra' y para la abuela paterna) hecho con aceite de Argan y limón que costó unos 6€.
Al entrar a la ciudad había atasco y tardamos algo más en llegar. Sin cambiarme, nos fuimos en busca del Café Arabe. Estaba lloviendo y llegamos con una pinta horrible. Nos sentaron en una mesa de la terraza cubierta y pedimos unos 'Nems au fromage' una especie de rollitos de queso y Carmen pidió unos 'Ravioli au berre' y yo 'Farfalle salmone'. Como siempre, mi elección era la mejor. Entrante compartido + 2 segundos + 1 botella de vino sémillant Sahari blanc' = 360dh. Algo a destacar, a parte de la pasta salmón, el rojo de las lámparas.
9 DE ENERO
Al salir, fuimos en busca de la parada del autobús turístico pero no hubo manera de encontrarla... Andamos y andamos, cada vez que preguntábamos nos decían recto recto. Cansadas de no encontrar el punto, paramos un taxi para que nos llevara hasta la Plaza Jemma El Fnaa ya que desde allí también salía, pero justo al instante de arrancar y cuando vamos a girar a la izquierda, veo la parada del bus turístico! arrêtez-vous! arrêtez-vous! Pagamos de todos modos al taxista los 20dh que habíamos pactado y cruzamos para montar en el bus -Ticket 24h 130dh-. Nos sentamos en la parte superior con los auriculares y dimos una vuelta entera de 1h30min. aproximadamente. Después, continuamos montadas en el bus y nos bajamos en el Jardín de la Menara y tras unos 20 minutos volvimos a subir para bajarnos en el Palacio de la Bahía. Cuando llegamos al Palacio estaba cerrado así que dimos una vuelta por la Place des Ferblantiers, rodeada de puestos de lámparas.
Volvimos al bus y fuimos hasta la primera parada. Al bajar, fuimos rápido al lavabo de un bar y regresamos para montarnos en el que hace la otra línea 'Marrakech Romántico' que es la que nos acercaba hasta el Palmeral.
Después de otra hora y media, fuimos andando por la Avenida Mohamed V y entramos en Zara. Tenían las rebajas y las prendas parecían incluso más caras que aquí. Pensamos en comprar algo de abrigo para el día siguiente ya que con el mal tiempo que hacía veíamos que en el Atlas íbamos a pasar frío. Al final no compramos nada y fuimos a comer al McDonald's. En el universo globalizado fast food es donde se aprecian anecdóticas diferencias del comportamiento humano. Mientras en Barcelona (como en muchos otros lugares de Europa), la cadena es sinónimo de hamburguesa barata (aunque no tanto) y lavabos sucios, allí el lavabo resplandecía y estábamos rodeadas de gente joven de semblante chic, pendientes Chanel, bolsos Tous, bolsas Lacoste y gafas de sol Gucci.
