jueves, 12 de marzo de 2009

Holanda, la Venecia del Norte (primera parte)

Miércoles 3 de septiembre

Suena una melodía, eso significa que hay que levantarse. Ducha + revisión de documentos + tren BCN-Prat de Llobregat + tren Prat de Llobregat-Aeropuerto. Compañía aérea: Transavia.com Destino: Ámsterdam Schiphol Airport Mostrador de facturación: A36 Como siempre, en el mostrador de facturación no hay nadie y somos los primeros, pero al poco llega la azafata y nos pide la documentación. Facturamos (¡adiós, maleta nueva! Espero verte en Ámsterdam!) y pasamos el control. Como queda bastante tiempo vamos a desayunar algo (Donut + Nestea), vamos al wc y finalmente embarcamos. El mismo rollo de siempre... con un matiz, esta vez el nombre de la azafata es incomprensible... ‘My name is aghhhhh’ (lo dijo varias veces, pero nada...), jajaja.
Son las 11:25h y ya hemos llegado. El pasillo para llegar a la zona de recogida de equipaje es muuuuyyy laaarrgoooo y al llegar ya salen nuestras maletas. En el hall encontramos enseguida la zona de la estación de tren. Compramos el billete en unas máquinas amarillas que explican en inglés que si quieres ir a la Central Staation tienes que pulsar el número 1000 y seguir pulsando los botones que indica en la máquina. Es facilísimo pero una vez con los billetes no sabemos que vía es. Preguntamos en información y nos dicen que es la vía 3. Bajamos y nos encontramos un chico joven que nos dice que para la estación central es el próximo tren. Es español (suponemos que vive allí). El tren es antiguo, para sentarte tienes que subir por unos pequeños y empinados escalones a la planta superior. Abajo no hay nada, sólo esas magníficas escaleras. Después de tres paradas llegamos a la nuestra. Bajamos del tren y salimos de la estación. El hotel está justo en frente y a la izquierda, pero con las obras no lo vemos y seguimos recto a la derecha para acabar dando una vuelta a la rotonda. El hotel es el NH Barbizon Palace *****. Hacemos el check-in y nos asignan una habitación situada en la primera planta. La habitación es espaciosa pero tiene algunos aspectos negativos:
- Armario muy pequeño
- La cama está hecha con dos nórdicos individuales que hacen que cuando te metes en la cama una parte del cuerpo te quede descubierto, puesto que queda un hueco en medio
- Da a una calle con bares y por la noche es bastante ruidosa y además tenemos un foco de la calle que enfoca directamente a la habitación.

Una vez deshecha la maleta, empezamos el itinerario preparado para el resto del día. Primero nos dirigimos a la búsqueda de un FEBO (faybo) que son unos puestos de hamburguesas, hot dogs muy conocidos allí. Encontramos uno cerca del hotel y comemos allí de pie (no hay para sentarse). Después vemos la Oude Kerk que da a la calle Warmoestraat.

A continuación descendemos por esta calle y encontramos la famosa tienda de preservativos, la Condomerie y la parte trasera de unos almacenes. A un paso, nos encontramos con la Plaza Dam con el monumento a los caídos, un montón de tiendas de souvenirs y el Koninklijk Paleis. De momento no entramos en las tiendas ya que es el primer día, pero hacemos de guiris un rato metiéndonos en los zuecos enormes que hay en la entrada.

Continuamos descendiendo en busca del Museo Allard Pierson pensando que está al otro lado del canal, pero no conseguimos verlo. Creo que está por detrás de este edificio. Volvemos tras nuestros pasos y vemos el mercado flotante de flores. Me encanta, hay bulbos y flores de todos los colores. Vemos tulipanes de madera de colores que quedarán bonitos en un jarrón para decorar, pero como es pronto, lo dejamos para más adelante.

Seguimos hasta encontrar el patio Beginhof tranquilo inmueble residencial.


Salimos del patio por una calle que, pasando por la galería de la guardia cívica, nos lleva al Museo de Historia de Ámsterdam. Sinceramente, sólo visitamos los museos que nos interesan. Si sobra tiempo, siempre se puede volver a visitar, así que decidimos no entrar y salimos por una salida estrecha con un vano inclinado y varios relieves.

Finalmente, volvemos a la Plaza Dam con la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), carruajes de caballos y el Museo Madame Tussaud. En el museo de cera no entramos, puesto que ya hemos visto otros (Barcelona, París…) y no nos apetece. Queremos entrar al Palacio pero está cerrado temporalmente… Pequeña decepción puesto que queríamos ver la Sala de los Ciudadanos una estancia enorme y colorista cuya rica decoración representa el cosmos. El suelo de mármol tiene incrustados mapas de metal del cielo, del norte y de los hemisferios oriental y occidental. Pues nada, nos conformamos mirando la gran figura de Atlas sosteniendo el globo celestial que, por cierto, está sobre la fachada opuesta a la plaza.

Vamos de regreso por Damrak y pasamos por la Bolsa, conocida como Beurs van Berlage y por el Museo del Sexo.

Como aún no conocemos demasiado, vamos a cenar a un Wok de la calle Damrak. Quiero explicaros que en la página web http://www.holland.com/es/ hay un talonario de descuentos que se puede descargar de forma gratuita con tan solo registrarse. Nosotros nos lo descargamos y lo utilizamos bastante. El Wok en el que cenamos está dentro del talonario, se llama Lemon Grass y por unos 6€ hacen unos noodles buenísimos. Le enseñamos el descuento al chico y en vez del rollito de primavera que tenemos gratis, nos da un refresco gratis a cada uno. Bueno pues pedimos noodles con ternera y salsa de cacahuete y noodles con pollo y salsa yakitori. Nos sentamos en unos taburetes y empezamos a cenar en la barra. Mis noodles están buenos pero los de mi novio más… ¡que envidia! Me doy cuenta que no saben mucho a cacahuete pero bueno, supongo que es normal. Cuando ya estamos acabando miro las cajas y veo que en el mío hay una Y escrita… asociándolo con ‘yakitori’. Miro rápidamente la suya y veo que tiene una P ‘peanuts’ ¡Que mierda! Se ha comido mis noodles!


Jueves 4 de septiembre


Empezamos el itinerario bajando hasta la Plaza Dam y giramos a la derecha por Raadhuisstraat. Pronto llegamos a una iglesia y veo que estamos frente al Homomonument. Que extraño… eso lo teníamos previsto en otro itinerario. Bueno deducimos que la iglesia es Westerkerk, hacemos las fotos y continuamos en busca del primer stop ‘Pulitzer Hotel’.

Llegamos a la calle del edificio que, la verdad, no llama mucho la atención y no encontramos la antigua fábrica de cerveza, así que llegamos frente al edificio Felix Meritis antigua sede del Partido Comunista holandés y hoy en día, un teatro innovador. Optamos por no desviarnos para ver el M. Bijbels y vamos pasando por varias casas singulares.

Nos encontramos ya en el ‘Meando de Oro’ y lo siguiente que encontramos es un par de casas idénticas que se conocen como las Twee Zusjes (dos hermanas) y otras ostentosas mansiones.

Nos dirigimos hacia Rembrandtplein y pasamos por el Museo de bolsos, al que de momento no entramos y llegamos a la plaza. Obviamos el Museo Willet, en el camino nos encontramos una tienda Heineken que ofrece la oportunidad de ver, llevar, escuchar e incluso viajar a través de la cerveza y pronto llegamos al puente azul ‘Blauwbrug’.

La siguiente parada es el Hermitage que es una sucursal del de San Petersburgo y como con el crucero del Báltico me quedé con ganas, queremos visitarlo. Llegamos y… otro sitio cerrado NEE, IK KAN HET NIET! Pues bueno, nos quedamos con las ganas.

Descendemos este lado de Amstel para cruzar el Puente flaco ‘Magere Brug’ uno de los elementos más característicos de Ámsterdam. La verdad… a mi me parece feísimo y no lo encuentro especial.

Nos dirigimos al Museo van Loon mansión del Meando de Oro que ocupa dos casas contiguas que fueron compradas en 1884 por Jonkheer van Loon, descendiente de uno de los fundadores de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, como regalo de boda para su hijo. El museo muestra como vivían los Van Loon a finales del siglo XIX. Entramos, pagamos y nos indican que debemos dejar el bolso y la mochila en la recepción. Empezamos el tour por una sala donde muestran un vídeo explicativo y donde se encuentra la puerta de salida al precioso jardín. En el jardín encontramos una familia de catalanes, un gato precioso y una simetría dominante. Subimos a las plantas de decoración antigua y paredes pintadas.

Salimos del museo con una impresión positiva. Se acerca la hora de comer y paseamos por Vijzelstraat hasta llegar a una plaza donde encontramos De Carrousel Pancake Bakery, un restaurante de planta redonda con un tiovivo en su interior. Comemos los famosos pancakes tipo de crêpe elaborado con una pasta muy sencilla que no están mal. Empieza a llover, así que nos va perfecto para comer. Con el estómago lleno vamos a ver el Albert Cuypmarkt pero antes vemos la Cervecería Heineken. La fábrica es una de las atracciones turísticas más populares de Ámsterdam, pero para no cambiar nuestro destino, estaba cerrada (creo que hasta diciembre). Del mercado Albert se dice que es el mercado al aire libre más grande de Europa y desde luego, no se si será verdad o no, pero ocupa como un kilómetro de largo.

Después de dar una vuelta rápida, andamos hasta el Rijksmuseum con una enorme colección de pinturas pero no hacemos la visita (para algunos, obligada) puesto que la pintura en especial, no nos llama la atención. Sin embargo, preferimos entrar a la House of Bols, que también está en el talonario de descuentos y nos parece más ameno. House of Bols es una atracción donde podrás vivir una aventura espectacular de sabor, imagen y sonido y conocer el glamoroso mundo de los cócteles. Compramos la entrada con un 10% de descuento y empezamos el recorrido. Es un sitio que recomiendo, es una experiencia sensorial increíble. A lo largo de un pasillo hay frasquitos que se pueden oler y debes intentar averiguar que fruta, esencia, sabor te provoca, luego levantas la tapa del número y descubres lo que es. Al principio bastantes los reconozco pero algunos, son difíciles. Una vez se acaba el viaje, se llega al bar donde en unas máquinas pulsas tus preferencias de sabores y al final de un pequeño test, te asigna un cocktail, sale el ticket y se lo entregas al camarero para que te lo prepare. Con las máquinas tenemos junto con otra pareja, algunos problemillas puesto que la máquina no imprime el cocktail. Al final recordamos el nombre de memoria y nos lo hace al momento. El mío es algo de fresa… mmmm insuperable!

Con poquito alcohol en el cuerpo decidimos salir del bar y pasar a la tienda, donde compramos un licor para mi madre y cruzamos para ver el Museo Van Gogh. Aunque antes he expresado mi poco entusiasmo por las pinturas, Vincent Van Gogh me apasiona ¿y a quién no?. Bueno no hay cola y gracias a Dios porque está lloviendo de nuevo. Mi cuadro preferido… Los girasoles. Al finalizar la visita, me compro una litografía y algunos regalitos para las abuelas.

Tras cargar con todo en el bolso, nos acercamos a Vondelpark un pulmón verde de 45 ha que se extiende a lo largo de kilómetro y medio en dirección este. Junto al parque, se encuentra el Nederlands Filmmuseum que exhibe películas recientes y material de su inmenso archivo. Siguiendo el camino principal, a la izquierda está la estatua del poeta y dramaturgo Joost van den Vondel, a quien suele apodarse como el Shakespeare de los Países Bajos y de quien toma nombre el parque.

Finalmente, tras descansar en un banco refugiados bajo la copa de un árbol de la lluvia, buscamos Max Euweplein un espacio público bautizado con el nombre de Max Euwe, jugador de ajedrez holandés que fue campeón del mundo de 1935 a 1937. En la plaza hay un tablero de ajedrez gigante y también el Hard Rock Café donde paramos a cenar.

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