lunes, 3 de agosto de 2009

Holanda, la Venecia del Norte (tercera parte)

Lunes 8 de septiembre


Hoy ya sin excursiones toca la ruta por Jodenbuurt, Plantage y Oosterdok + Oude Zijde. Empezamos por la última zona de la primera parte, saliendo del hotel a mano derecha c/Prins Hendrikkade vemos la estatua al Príncipe Hendrik y en la otra orilla el Sea Palace, un restaurante chino flotante. Pasamos de nuevo el ultramoderno NEMO, Museo de la Ciencia y la Tecnología que parece el enorme casco de un barco amarrado en el puerto y en el otro sentido la torre defensiva Montelsbaanstoren, que alberga las bombas que mantienen limpios los canales. A un paso, el Museo Scheepvaart que recoge la historia marinera del país.

Después del primer tramo, nos acercamos (después de perdernos durante unos minutos) hasta la Oosterkerk ‘Iglesia del Este’ de 1671, vemos de lejos el único molino de la ciudad, el molino de Gooyer construido en 1725 para moler maíz y actualmente vivienda privada. Volvemos sobre nuestros pasos hasta el enorme complejo de almacenes Entrepotdok donde se almacenaban productos a la espera de ser embarcados y junto a el cruzamos el Puente del Hipopótamo.

Una vez en la zona del Plantage frondoso suburbio construido en el siglo XIX como zona de recreo, pasamos por el Verzetsmuseum ‘Museo de la Resistencia’, el Artis ‘Zoo’, el Vakbondsmuseum ‘Museo Nacional del Sindicalismo’, el Wertheimpark con las esfinges de piedra flanqueando la puerta y el monumento a Auschwitz y por fin paramos en el Hortus Botanicus uno de los jardines botánicos más antiguos de Europa y uno de los más pequeños. En el jardín hacemos todo el recorrido por los pasos, los árboles, las mariposas… y después de unas fotos decidimos comer en el restaurante que tiene.


Con el hambre saciada llegamos a Jodenbuurt donde una chica holandesa en bicicleta nos dice algo… Contestamos ¿English? Y entonces, se percata de que somos turistas. Parece ser que la guía y el mapa que llevo en la mano y la mochila de mi novio no son suficientes para que se de cuenta de que lo somos. Pues nada, que llegamos al Museo Histórico Judío que describe su contribución a la vida holandesa y la aniquilación de vidas durante la ocupación nazi; a Waterlooplein y a la casa en la que Rembrandt pintó la mayoría de sus obras maestras.


Cruzamos a la siguiente orilla y vemos la iglesia del sur ‘Zuiderkerk’ con su impresionante torre y la primera gran iglesia que se construyó en el país para el culto protestante. Por cierto, estamos ya en la Oude Zijde el barrio residencial más antiguo y en línea recta, el Nieuwmarkt ‘Mercado Nuevo’. Justo detrás, el barrio chino con el templo budista He Wa financiado y construido por la comunidad china local. Volviendo encontramos la Jacob Hooij una herboristería de más de 200 años que aún vende unas 400 especies diferentes de hierbas y especias. Al lado también, la Kleine Trippen Huis la casa más estecha de Europa aunque en mis fotos, sólo se aprecia la parte posterior de la fachada. En frente, la Trippenhuis de estilo clásico dividida por columnas corintias. Después, pasamos a la zona del Barrio Rojo con el Hash Marihuana Hemp Museum ‘Museo del hachís, la marihuana y el cannabis’ que responde sobre cualquier pregunta relacionada con la hierba y su cultivo; y el Museo Erótico repleto de imágenes eróticas.

Subimos por Oudezijds Achterburgwal y después de negar los ofrecimientos de prostitución y de ver como se caga una paloma en la camiseta de mi novio, pasamos por el Museo Amstelkring antigua casa de mercader e iglesia clandestina.
Como aún es pronto, decidimos hacer la ruta preparada para mañana.

Caminamos por la Nieuwe Westerdokstraat y Haarlemmer Houttuinen hasta encontrar Harlemmerplein con el voluminoso arco triunfal ‘Puerta de Haarlem’. Al otro lado del arco empieza Westerpark con la Estatua F.D.N que muestra un agitador reformista suplicando sobre el relieve de un Prometeo encadenado, el Dios que liberó a los humanos al entregarles el fuego, lo que provocó la ira de Zeus y su condena al castigo eterno.


Realizamos un paseo de algo más de un kilómetro y llegamos a Spaarndammerbuurt que acoge el complejo residencial Arts and Crafts construido por arquitectos pioneros de la escuela de Ámsterdam. La verdad es que está lejos, pero vale la pena para conocer un aspecto diferente de la ciudad. El prominente mirador en forma de tonel en la esquina de Zaanstraat es un ejemplo de su estilo singular.

Volvemos hacia el arco, por el parque y empezamos el paseo por el Jordaan cuyo nombre deriva del nombre que recibía de los franceses que se establecieron en el siglo XVII ‘Le jardin’. Empezamos en Palmgracht con el Hospicio Raep con un nabo en la piedra de gablete. En holandés nabo se dice Raep, lo que permite el juego de palabras con el nombre de su fundador, Pieter Adriaenszoon Raep y es uno de los primeros hofjes (patios) de la ciudad. Posteriormente, pasamos por la calle Lijnbaansgracht llena de barcos que marcó el límite de la ciudad desde 1660 hasta mediados del siglo XIX. La segunda parada es el Pieter Jansz Suyckerhoff con un jardín agradable usado originalmente para secar la colada. En tercer lugar, el monumento a Theo Thijssen un sacerdote y educador social que trabajó para mejorar las condiciones de vida de los más pobres del Joordan. El cuarto lugar señalado es la Noorderkerk ‘Iglesia del Norte’ la última obra del arquitecto renacentista holandés Hendrick de Keyser; Y la quinta, el Huys Zitten Weduwen Hofje ‘Hospicio de las viudas mayores’. La sexta parada, por fin, un lugar donde tomar algo y observar el ambiente local, el Café de Tuin.




Después de un break, llegamos al Claes Claesz Hofje cuya piedra de gablete muestra a un organista y pasamos por el Café ‘t Smalle fundado en 1780 como punto de venta de una destilería de ginebra. Es uno de los cafés tradicionales más antiguos de la ciudad y conserva la decoración del siglo XVIII. Nos asomamos al Egelantiersgracht, bordeado de atractivas casas de los siglos XVII y XVIII, entre las que destaca la del número 50, con una piedra de gablete en la que se ve una abeja volando hacia una rosa silvestre.

Inmediatamente volvemos hacia la Westerkerk, iglesia que ya vimos el jueves y cuyas campanas decía, Ana Frank en su diario, que le hacían compañía al tocar. Bueno precisamente ahora entramos en la Casa de Ana Frank. La restauración no ha intentado recrear su aspecto durante la guerra pero hay vídeos que reproducen el decorado mediante extractos del diario. La verdad es que me encanta su fascinante historia y todo lo relacionado con la guerra y la ocupación nazi.


Al salir, vamos a cenar a Pancake Bakery, uno de los sitios más conocidos para este plato holandés. Yo pido un pancake “Noruego” con salmón, salsa agria (esa blanquita que también ponen con los nachos en los mejicanos), queso cremoso y lechuguita. ¡Está tremendo! De postre, unos poffertjes dulce tradicional elaborado con una masa frita. Los \'poffertjes\' se parecen a pequeños pancakes, pero son mucho más dulces. Al contrario que los pancakes, los poffertjes se suelen dar la vuelta antes de que una cara se haya hecho por completo, lo que proporciona un interior con una masa más suave que la que poseen los pancakes. Los pedimos con crema, fresas y nata ¡Dios, que buenos! Os dejo la web por si queréis mirar la carta, etc. http://www.pancake.nl/


Martes 9 de septiembre

Después de la caminata de ayer, hoy ya no nos queda ningún itinerario por hacer. Así que el plan consiste en ver aquello que nos hemos quedado con ganas de visitar. Primero entramos en el Museo Amstelkring, dejamos las cosas en la taquilla y pasamos a la primera planta donde se encuentran dos estancias residenciales, luego a la sala del canal, decorada en el estilo del siglo XVII, al salón, la entresala y tras las escaleras, la iglesia la zona más importante del museo ya que es uno de los pocos ejemplos de iglesias clandestinas que ha logrado conservarse prácticamente en su estado original. La práctica de la religión católica estaba oficialmente prohibida en el siglo XVII, aunque las autoridades de ideología protestante hacían la vista gorda. La única condición era que no debían ser reconocidas por fuera. El altar barroco constituye el centro visual. Ascendemos por la escalera de caracol y desde la galería vemos el órgano construido por Hendrik Meyer en 1794. En la zona de detrás del altar vemos el cuarto para la turba y bajando ya las escaleras, la capilla de Sta. María y el confesionario.

Al salir, damos una vuelta por el centro y las tiendas y bajamos hasta el 26 de Vijzelstraat para comer en el restaurante indonés Selecta con nuestro cupón de descuento del talonario. Demasiada comida para mí gusto. Después de comer nos dirigimos al Museo del Bolso que muestra la historia de quinientos años de historia del bolso occidental desde la Edad Media hasta la actualidad. El museo dispone de una colección de más de 3.500 bolsos, bolsas, cofres, monederos y accesorios que lo convierten en el mayor museo de este tipo del mundo. Hay modelos preciosos y entran ganas de comprarse un bolso en la tienda pero mi monedero actual no lo permite, así que me conformo con unas originales postales. A continuación, vamos al Ice Bar puesto que el otro día nos dijeron que hoy reabrían. Entramos con unos anoraks y unos guantes y nos estamos unos 30min. entre el hielo y el cockatil.

Volvemos pronto al hotel, preparamos la maleta, nos duchamos, nos arreglamos un poco y nos vamos a cenar sobre las 19h a otro de los restaurantes del talonario, el Tivoli uno de los primeros restaurantes italianos que abrieron en Ámsterdam. La cena no está mal pero el italiano que lo dirige es bastante antipático, lo oímos quejarse de la poca propina que había dejado una pareja y después se hacen los suecos cuando les decimos que tenemos un talonario del 10% de descuento y un café gratis. No obstante, conseguimos que nos hagan la reducción y me pongan un cortado. Como dice Salvador ‘Sin sonrisa, no hay propina’. De vuelta al hotel, hacemos unas fotos por el Barrio Rojo y pasamos por una tienda de bolsos fascinante que hace unos bolsos preciosos, en forma de tulipán. El pequeño cuesta unos 120€ así que otra vez será…

Miércoles 10 de septiembre

Hoy es nuestro último día y el vuelo sale por la tarde. Dejamos las maletas y vamos a la Plaza Damm a desayunar unos hot dogs, aprovechar el ambiente que desprende y comprar los últimos souvenirs. También hacemos unas cuantas fotos tontas a papeleras… y a la entidad financiera holandesa fundada en 1972 con un nombre peculiar ‘Rabobank’…

Comemos en el Kentucky Fried Chiken de Damrak, recogemos nuestras maletas, compramos el billete de tren en la máquina, buscamos desesperados la vía de la que sale el tren al aeropuerto y esta vez, vamos directos a Schipol sin parar.

Desde este año, los mostradores de facturación han cambiado del Hall 1 al Hall 3 pero después de facturar, hay que ir hasta la puerta de embarque en el Hall 1. Del uno al otro hay un buen trozo y hay que ir con tiempo. Después de mirar las tiendas, subimos hacia la zona de embarque, donde hay unas butacas impresionantes para descansar y esperar.
Vuelo HV5133 Amsterdam Schiphol (AMS) 18:40 llegada Barcelona (BCN) 20:50, puerta D81.


Dag!

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Durante 7 días hemos visitado la Zona Nueva y el corazón de Ámsterdam, la Zona Antigua, el Barrio Judio, el Plantage y el frente marítimo; los Canales septentrionales y el antiguo barrio obrero de Haarlem, el barrio de Spaarndam y el Jordaan; los canales meridionales, el Barrio de los Museos y el Nuevo Sur. Hemos viajado a través de las tierras bajas para ver la conurbación del Randstad, una de las mayores de Europa. Hemos visitado 4 museos, paseado en un mini-crucero por los canales, mojado bajo la lluvia… Hemos tomado 1211 instantáneas y realizando unos recorridos a pie de unos 7km diarios.