Salimos de la estación, Dublin Connolly, construida en 1844 como el término del ferrocarril de Dublín y el Drogheda y que es ahora la sede administrativa de Iarnód Éireann – Ferrocarriles Nacionales de Irlanda.
Partimos hacia el norte por las afueras de Dublín y pronto pasamos a través del área de unión Kilbarrack/Howth que fue escenario de la trilogía de Barrytown Roddy Doyle's - The Commitments, The Snapper and The Van. En la actualidad los suburbios dan paso a tierras de cultivo y se pueden observar muchos invernaderos: el Norte de Dublín es el mercado del jardín de Irlanda. Atravesamos el hermoso pueblo costero de Malahide y cruzamos el amplio estuario de Broadmeadow, seguido del estuario de Rogerstown.
Después de la estación de Skerries aparecen bellas vistas al mar, sucedidas por el pueblo pesquero de Balbriggan. Pocos kilómetros más adelante pasamos Gormanston, un campo de militares de aviación irlandesa, situado en el interior. Las banderas rojas en el mar indican ejercicios militares en curso.
Nos dirigimos al interior hacía Drogheda, donde hicimos nuestra primera parada. Justo al norte de Drogheda, cruzamos el río Boyne por un viaducto histórico, con grandes vistas a la ciudad. Ya en County Louth nuestra siguiente parada fue la capital del condado, Dundalk. Un amplio puerto industrial, Dundalk es famoso por la cerveza y los productos del tabaco. A partir de aquí empezamos a subir las estribaciones de Slieve Gullion y la montaña Camlough y el país fronterizo.
Pudimos ver Newry, que obtuvo el estatus de ciudad en 2002, y fue nuestra siguiente parada. No obstante, nuestra última parada antes de Belfast fue Portadown, donde se vira hacia el este y hacia el valle Lagan, pasando Lisburn, que marca el comienzo de los barrios de Belfast. Como Newry, Lisburn fue declarada ciudad en 2002.
A la llegada a Belfast - la segunda ciudad más grande de Irlanda - cogimos un autobús para el viaje a la Costa de Antrim y la Calzada del Gigante. Uno de los puntos principales de la ciudad se puede ver a la llegada – las dos grúas Harland & Wolfe - apodadas Sansón y Goliat. Fue aquí donde se construyeron grandes barcos - sobre todo para la White Star Line, el Olympic, el Britannic y (probablemente el barco más famoso de todos), el RMS Titanic.
En su apogeo, Harland & Wolfe contaba con una plantilla de 35.000 trabajadores y refleja el carácter industrial del Ulster - provincia de Irlanda del Norte. Sin embargo, el resto de Irlanda sigue siendo predominantemente agrícola y económicamente menos próspera que la zona norte. Junto con las diferencias religiosas, cuando España buscaba la independencia de Gran Bretaña en 1922, seis países del Ulster se opusieron y hasta hoy permanecen en el Reino Unido. La partición fue impugnada por medios violentos hacia finales de los 1960 y mediados de la década de 1990 la siguió un proceso de paz. Hoy en día las diferencias políticas se discuten en Stormont - La Asamblea de Irlanda del Norte - en la capital local, Belfast. Hay algo menos de medio millón de personas que viven hoy en Belfast.
Dejando de Belfast nos dirigimos a la ciudad (y el puerto) de Larne para poder tomar la carretera de la costa norte. Pasamos el pueblo de Ballygally y su castillo, de 1625. Construido en estilo señorial escocés, hoy está junto a un hotel de tres estrellas del mismo nombre.
Más al norte, pasamos por Glenarm y el pueblo pesquero de Carnlough, donde paramos durante unos 15 minutos. El puente de piedra caliza sobre la calle principal, fue construido por el marqués de Londonderry se utilizaba para llevar la piedra desde las canteras hasta el puerto. El Londonderry Arms fue anteriormente propiedad de Winston Churchill.
Continuamos pasando por las poblaciones costeras de Glenariffm, Cushendall y Cushendum. Son impresionantes las vistas al mar, a la derecha y las montañas - o los Glens de Antrim - a la izquierda. Hay siete gargantas en total: Glentaise, Glenshesk, Glendun, Glenann, Glencorp, Glenballyemon y Glenariff. Lo más impresionante son las vistas espectaculares de Mull of Kintyre, Escocia - visible en un buen día.
Hacia el interior, llegamos a la ciudad de Ballycastle - hogar de la ciudad con feria más antigua de Irlanda. La feria de Laamas data de 1606 y tiene lugar cada año en el festivo fin de semana de agosto.
Nuestra próxima parada, que se extiende en un abismo de ochenta pies de profundidad fue el famoso Carrick-a-Rede (puente colgante de cuerda). Esta construcción consistía al principio en un único carril de cuerda hecha a mano con amplios listones espaciados que atravesaban los pescadores para capturar salmón en la isla de enfrente. El pasamanos único fue sustituido posteriormente por dos barandillas y el puente actual fue instalado por el National Trust. Aunque no ha habido heridos por caer del viejo puente, ha habido muchos casos de visitantes que no han podido afrontar el regreso a pie al otro lado, y ¡han tenido que sacarlos de la isla en barco! Hay que pagar para cruzar el puente y está abierto entre marzo y octubre.
A continuación, paramos para fotografiar el Castillo de Dunluce antes de llegar a la Calzada del Gigante, donde paramos unos 90 minutos. A menudo llamada la 8 ª maravilla del mundo, con cerca de 40.000 columnas de basalto resultado de una erupción volcánica. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, y Reserva Natural Nacional en 1987 (por el Departamento de Medio Ambiente de Irlanda del Norte). The Giant's Causeway es propiedad y está gestionado por el National Trust. La parte superior de las columnas forman escalones que conducen desde el pie del acantilado y desaparecen bajo el mar. La mayoría de las columnas son hexagonales, sin embargo hay algunas con cuatro, cinco, siete y ocho lados. La más alta son alrededor de 12 metros de altura, y la lava en los acantilados es de 28 metros de espesor en algunas zonas.
Cuenta la leyenda que el gigante irlandés Fionn Mac Cumhaill (pronunciado: Finn Ma Cool) construyó la calzada para caminar hasta Escocia para luchar contra su homólogo escocés Benandonner. Una versión de la leyenda cuenta que Fionn Mac Cumhaill se quedó dormido antes de llegar a Escocia y al no llegar, Benandonner mucho más grande cruzó el puente en busca de él. Para proteger a Fionn, su esposa Una (Oonagh) colocó una manta sobre él y fingió que era el hijo pequeño de Fionn. Cuando Benandonner vio el tamaño del 'niño', pensó que Fionn, ¡debía ser gigantesco! Por ello, Benandonner huyó de su casa aterrorizado, arrancando la calzada por si Fionn iba tras el.
El lado escocés de la calzada en la isla de Staffa tiene formaciones de basalto similar al de la Gruta de Fingal que forma parte del mismo flujo de lava.
Dejando de la Calzada del Gigante, nos dirigimos de nuevo a Belfast a través de la carretera principal para coger el tren de regreso a Dublín.
Hoy ya sin excursiones toca la ruta por Jodenbuurt, Plantage y Oosterdok + Oude Zijde. Empezamos por la última zona de la primera parte, saliendo del hotel a mano derecha c/Prins Hendrikkade vemos la estatua al Príncipe Hendrik y en la otra orilla el Sea Palace, un restaurante chino flotante. Pasamos de nuevo el ultramoderno NEMO, Museo de la Ciencia y la Tecnología que parece el enorme casco de un barco amarrado en el puerto y en el otro sentido la torre defensiva Montelsbaanstoren, que alberga las bombas que mantienen limpios los canales. A un paso, el Museo Scheepvaart que recoge la historia marinera del país.
Una vez en la zona del Plantage frondoso suburbio construido en el siglo XIX como zona de recreo, pasamos por el Verzetsmuseum ‘Museo de la Resistencia’, el Artis ‘Zoo’, el Vakbondsmuseum ‘Museo Nacional del Sindicalismo’, el Wertheimpark con las esfinges de piedra flanqueando la puerta y el monumento a Auschwitz y por fin paramos en el Hortus Botanicus uno de los jardines botánicos más antiguos de Europa y uno de los más pequeños. En el jardín hacemos todo el recorrido por los pasos, los árboles, las mariposas… y después de unas fotos decidimos comer en el restaurante que tiene.
Con el hambre saciada llegamos a Jodenbuurt donde una chica holandesa en bicicleta nos dice algo… Contestamos ¿English? Y entonces, se percata de que somos turistas. Parece ser que la guía y el mapa que llevo en la mano y la mochila de mi novio no son suficientes para que se de cuenta de que lo somos. Pues nada, que llegamos al Museo Histórico Judío que describe su contribución a la vida holandesa y la aniquilación de vidas durante la ocupación nazi; a Waterlooplein y a la casa en la que Rembrandt pintó la mayoría de sus obras maestras.
Después, pasamos a la zona del Barrio Rojo con el Hash Marihuana Hemp Museum ‘Museo del hachís, la marihuana y el cannabis’ que responde sobre cualquier pregunta relacionada con la hierba y su cultivo; y el Museo Erótico repleto de imágenes eróticas.
Subimos por Oudezijds Achterburgwal y después de negar los ofrecimientos de prostitución y de ver como se caga una paloma en la camiseta de mi novio, pasamos por el Museo Amstelkring antigua casa de mercader e iglesia clandestina.
Como aún es pronto, decidimos hacer la ruta preparada para mañana.
Caminamos por la Nieuwe Westerdokstraat y Haarlemmer Houttuinen hasta encontrar Harlemmerplein con el voluminoso arco triunfal ‘Puerta de Haarlem’. Al otro lado del arco empieza Westerpark con la Estatua F.D.N que muestra un agitador reformista suplicando sobre el relieve de un Prometeo encadenado, el Dios que liberó a los humanos al entregarles el fuego, lo que provocó la ira de Zeus y su condena al castigo eterno.


Inmediatamente volvemos hacia la Westerkerk, iglesia que ya vimos el jueves y cuyas campanas decía, Ana Frank en su diario, que le hacían compañía al tocar. Bueno precisamente ahora entramos en la Casa de Ana Frank. La restauración no ha intentado recrear su aspecto durante la guerra pero hay vídeos que reproducen el decorado mediante extractos del diario. La verdad es que me encanta su fascinante historia y todo lo relacionado con la guerra y la ocupación nazi.
Martes 9 de septiembre
Al salir, damos una vuelta por el centro y las tiendas y bajamos hasta el 26 de Vijzelstraat para comer en el restaurante indonés Selecta con nuestro cupón de descuento del talonario. Demasiada comida para mí gusto. Después de comer nos dirigimos al Museo del Bolso que muestra la historia de quinientos años de historia del bolso occidental desde la Edad Media hasta la actualidad. El museo dispone de una colección de más de 3.500 bolsos, bolsas, cofres, monederos y accesorios que lo convierten en el mayor museo de este tipo del mundo. Hay modelos preciosos y entran ganas de comprarse un bolso en la tienda pero mi monedero actual no lo permite, así que me conformo con unas originales postales. A continuación, vamos al Ice Bar puesto que el otro día nos dijeron que hoy reabrían. Entramos con unos anoraks y unos guantes y nos estamos unos 30min. entre el hielo y el cockatil.
Volvemos pronto al hotel, preparamos la maleta, nos duchamos, nos arreglamos un poco y nos vamos a cenar sobre las 19h a otro de los restaurantes del talonario, el Tivoli uno de los primeros restaurantes italianos que abrieron en Ámsterdam. La cena no está mal pero el italiano que lo dirige es bastante antipático, lo oímos quejarse de la poca propina que había dejado una pareja y después se hacen los suecos cuando les decimos que tenemos un talonario del 10% de descuento y un café gratis. No obstante, conseguimos que nos hagan la reducción y me pongan un cortado. Como dice Salvador ‘Sin sonrisa, no hay propina’. De vuelta al hotel, hacemos unas fotos por el Barrio Rojo y pasamos por una tienda de bolsos fascinante que hace unos bolsos preciosos, en forma de tulipán. El pequeño cuesta unos 120€ así que otra vez será…
Miércoles 10 de septiembre
Comemos en el Kentucky Fried Chiken de Damrak, recogemos nuestras maletas, compramos el billete de tren en la máquina, buscamos desesperados la vía de la que sale el tren al aeropuerto y esta vez, vamos directos a Schipol sin parar.
Desde este año, los mostradores de facturación han cambiado del Hall 1 al Hall 3 pero después de facturar, hay que ir hasta la puerta de embarque en el Hall 1. Del uno al otro hay un buen trozo y hay que ir con tiempo. Después de mirar las tiendas, subimos hacia la zona de embarque, donde hay unas butacas impresionantes para descansar y esperar.
Vuelo HV5133 Amsterdam Schiphol (AMS) 18:40 llegada Barcelona (BCN) 20:50, puerta D81.

Sobre las 11h continuamos hacia la próxima parada, el fotogénico pueblo de Schermer con sus famosos molinos de viento. La entrada al molino (4,00€) no está incluida pero como se puede ver desde fuera, no entramos.
Tras unas 5 horas, estamos de nuevo en Ámsterdam y vamos a comer a un McDonald’s de la misma calle Damrak y después salimos pitando para coger el ‘Hop on, hof off canal cruise’ de la empresa Canal-Bus, en frente de la Estación Central. Compramos el pase para un día, que nos cuesta 18,00€ y nos embarcamos para hacer la ‘Ruta verde’ que pasa por la Casa de Ana Frank, Leidseplein, el Rijksmuseum, Rembrandtplein y Rembrandt House. Con el pase, se puede bajar y subir las veces que se quiera durante todo el día y dura hasta las 12h de la mañana del día siguiente. Nosotros, ya hemos visitado todas las zonas y damos la vuelta entera que tarda 1h 20min aprox. Nos bajamos en la parte Este de la Estación, justo al otro lado de donde hemos subido y bajamos y subimos corriendo en otro barco que está a punto de salir para hacer la ‘Ruta Azul’ que se acerca a la Terminal de Cruceros, el edificio Nemo, el Zoo, la zona del Tropen Museum, el Ayuntamiento y un taller de talla de diamantes. Esta vez también tardamos 1h 20min aprox. es decir, hacemos un paseo de unas 2h 40 min. que es recomendable para tener otra visión de Ámsterdam y resulta una buena manera de refugiarse de la lluvia.

En un corto trayecto pasamos por Scheveningen, ciudad costera y llegamos a Madurodam, ciudad neerlandesa imaginaria que incluye monumentos de los Países Bajos a escala 1:25.


Después, visitamos otra quesería de la misma familia que la de la primera excursión y nos dirigimos hacia Volendam, conocido por sus antiguos barcos de pesca tradicionales y la ropa todavía usada por algunos residentes.

De vuelta ya en Ámsterdam visitamos los grandes almacenes De Bijenkorf (La colmena), donde se puede encontrar de todo, pero lo mejor son las vistas desde la terraza del último piso. Luego nos acercamos al IceBar, pero pese a que debería estar abierto, nos lo encontramos cerrado. Es extraño puesto que el horario de la puerta indica que tendría que haber alguien, preguntamos al chico de la tienda de al lado y nos dice que siempre está abierto a esa hora… Esperamos y al rato llega una chica que nos comenta que lo tienen cerrado por cambio del decorado y reposición del hielo de las paredes, etc. Después bajamos viendo las tiendas de Kalverstraat hasta la plaza Spui donde cerca se encuentra De Rozenboom, un pequeño restaurante holandés que sirve comida tradicional. Pasamos un rato sentados en un banco de la plaza, haciendo fotos tontas y viendo la vida pasar.
En realidad, estamos esperando que abra el restaurante pero cuando nos decidimos a ir… ¡Está cerrado! No puede ser pero si ayer estaba abierto… En fin, se ve que hoy es el único día que está cerrado, que suerte. Pues nada, después de volver damos una vuelta para ver donde vamos y al final cenamos en el mandarín Si Chuan de Warmoerstraat 17 (cerca del hotel, frente donde la fondue del otro día). Pido arroz frito y pato pekinés crujiente por 15,50€.

En minutos, alcanzamos la Piazza y acompañamos a nuestro ‘guía’ a una terraza que daba al canal donde le dejamos tomando un spritz#. Nosotras aún teníamos fuerzas para hacer algo de cola y subir al Campanile, desde donde observamos la laguna veneciana y las islas y escuchamos el ruido ensordecedor de sus 5 campanas. Al salir ya era tarde y la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal estaban cerrados. Me hubiera gustado recorrer los itinerarios secretos del último, puesto que a la iglesia ya había entrado en 2002 pero no pudo ser, y nos dedicamos a tomar algunas fotografías más.


Nos levantamos pronto para desayunar, hicimos el check-out y cogimos un taxi hasta la Stazione Marittima. Al llegar, nos recibieron dos azafatas de Costa, entregamos las maletas y nos dieron el número 2 con embarque sobre las 13.30. Queríamos ver la Isla de Burano (Murano ya lo habíamos visitado en anteriores viajes) y cogimos el vaporetto DM en Piazzale Roma, con el polémico puente de Calatrava, hasta Murano-Faro y allí esperamos unos minutos para coger la LN hasta Burano.





